En la década de los 90, en
Estados Unidos una empresa que se dedicaba a la venta de tarjetas, introdujo la
tradición de intercambiar tarjetas el 23 de julio como el Día de la Amistad, como un acto más
comercial que sentimental.
Después de poco tiempo llego a
Bolivia el día de la amistad con el fin de hacer negocio e implantar la cultura
de Estados Unidos. Actualmente nuestro territorio nacional al llegar el
denominado día de la amistad, diferentes empresas disparan con una bala mágica
a varias personas con publicidades a través de medios de comunicación,
mercados, tiendas para la comprar
tarjetas y regalos para sus amistades, algo que no refleja el verdadero
sentimiento como el que tiene a su madre o al verdadero amigo.
En el colegio, institutos,
universidades y grupos de amigos suelen salir de paseo, bailar, reír, jugar,
incluso intercambiar regalos y tarjetas donde no expresan
sentimientos verdaderos de amistad. Por otra parte, las personas mayores
también celebran el día de la amistad donde ellos quedad para reunirse con
planes más diversos, como un reencuentro en casa o salir un determinado lugar
para compartir un desayuno, almuerzo o cena, siempre en un ambiente de regocijo
y celebración, donde muchos de ellos derrochan su economía.
Actualmente en nuestro territorio
nacional se puede observar que la venta de tarjetas ya no es un buen negocio
como era en las épocas de los 90, ya que remplazo las redes sociales donde
suben imágenes con mensajes, imágenes de amistad en las que se etiquetan a
amistades virtuales y reales.







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